Querido compañero / a:
Permíteme que te dé la bienvenida al colegio
profesional, de todo corazón.
Me gustaría que estas primeras líneas que te dirijo no las
leyeses de una forma distante sino de manera cálida que es como
yo las siento en este momento.
Quisiera que entre todos hiciésemos del colegio un
lugar común en el que todos fuésemos necesarios sin que
ninguno sea imprescindible, en el que quepan todas las ideas, todas las
maneras y todas las formas que tengamos de entender nuestra profesión,
que nadie se sienta aislado por su forma de entender la prótesis,
que cualquier postura sea discutida, comentada, debatida, con el máximo
respeto.
Respeto y tolerancia, creo que deben ser dos de los pilares que sostengan
nuestra casa, amen de otros como el compañerismo, la superación,
la dignidad, y el cumplimiento de las normas que entre todos debemos imponernos,
normas y reglas plasmadas en un código deontológico que
tendremos que darnos para el ejercicio de la profesión, para hacerla
cada día mas grande y llevarla tan lejos como podamos imaginar.
Seria bonito crear una comunidad que fortalezca todo lo que tenemos en
común, dejando a un lado lo que nos distancia.
Estamos construyéndolo, con toda la ilusión
de que somos capaces, dedicándole el poco tiempo del que disponemos,
y digo "estamos" no solo pensando en la Junta directiva a la
cual le toca trabajar en este momento, sino sobre todo en ti, ya que eres
más importante de lo que piensas y por eso pido tu apoyo, que no
nos dejes solos, que nos trasmitas tus dudas, tus inquietudes y tus soluciones
a problemas que seguro que desde tu posición veras mucho mejor
que nosotros.
Quisiera animarte a ti, recién titulado, para que
hagas una cosa muy importante:
Que nos contagies tu recién estrenada ilusión, a los que
ya llevamos muchos años en esta “batalla”, que no es
que estemos desilusionados, ni mucho menos, solo que tenemos el cuerpo
lleno de rasguños por el mucho “batallar”.
Haznos llegar la visión que tienes de cómo ves la prótesis
desde tu juventud, de cómo te gustaría desarrollar tus conocimientos
académicos, hacia donde te gustaría llevar esta profesión,
y te pido un favor, echa a volar tus sueños y tus ilusiones, no
dejes que te los arrebaten aquellos que nunca se atrevieron a soñar,
eso si, no dejes de tener los pies en el suelo, y aprovecha toda la energía
que te dan tus pocos años. Involúcrate, y haz del colegio
algo de lo que nos sintamos orgullosos todos.
También quiero animarte a ti, protésico de
la vieja escuela, que como yo, no tuvimos la posibilidad de aprender esta
nuestra profesión de una forma académica, sino mirando por
encima de la cabeza de nuestros jefes, mientras barríamos el suelo
del taller, que así era como se llamaban los antiguos laboratorios.
Como han cambiado los tiempos, te acuerdas...... “mecánicos
dentistas” nos llamaban.
Qué diferencia de cómo se hacia una corona troquelada, a
fuerza de martillazos sobre una plancha de plomo con aquella plancha de
oro de 22 quilates que comprábamos en la Sociedad Española
de Metales Preciosos comparándolo con las ultimas técnicas
y materiales, parece que esto último sea ciencia-ficción.
Dejemos las añoranzas y las nostalgias y miremos hacia delante.
Vamos a ser generosos y compartir nuestra experiencia con
los demás. Vamos a unir todas nuestras vivencias obtenidas a lo
largo de los muchos años que llevamos en la profesión, con
las ganas y las ilusiones que tienen los más jóvenes y así
entre todos poder hacer cada día un poquito mejor las cosas.
Qué bonito seria (ahora me pongo a soñar)
que entre todos llevásemos nuestra profesión al sitio donde
se merece, a sentirnos profesionales y a valorarnos como tales, a no malvender
nuestros conocimientos y nuestro tiempo al precio que quieran pagarnos
por ellos.
De verdad que me entristece el ver algunas realidades que me rodean, como
algunos de nosotros regalamos nuestro tiempo y nuestro esfuerzo por puro
servilismo, en qué poca estima nos tenemos... Deberíamos
dignificar y valorar mucho más lo que hacemos, tanto los empresarios
como los asalariados, cada uno desde su posición, elevar el poder
económico, pedir que esta profesión este mejor retribuida.
Siento verdadera envidia cuando pido el servicio de cualquier profesional,
como fontaneros, electricistas, calefactores, para que me arreglen cualquier
avería y me cobran, con todo el derecho del mundo y como debe ser,
el desplazamiento, los materiales y la mano de obra. Cómo me gustaría
poder hacer lo mismo y cobrar de esta manera y a este precio, sobre todo
la hora de trabajo.
Pongámonos optimistas de nuevo y vamos, como decía
antes, a construir el futuro, con muchas ganas.
Volviendo a nuestro Colegio, tenemos muchas ideas, muchos proyectos y
muchas ilusiones que llevar a cabo y espero que poco a poco vayamos haciéndolas
realidad con el esfuerzo de todos y cada uno, desde el sitio que libremente
ha elegido.
Para concluir, decirte que no olvides que el colegio es
de todos, que necesita de todos, y es para todos.
Hagamos una casa común, fuerte y agradable, donde podamos convivir
todos los profesionales de la prótesis, y donde podamos sentirnos
“agustito” dentro de ella.
Espero que esto que estamos haciendo hoy sea el primer paso
de una gran marcha.
Recibe un abrazo
Ricardo Berga Barragán
